
El Hombre que inspiró está historia, se llama Jorge León Chávez. Con tan solo 18 años fue voluntario para unirse a las fuerzas armadas ecuatorianas, motivado más por escapar de su casa debido a malos resultados académicos que por un profundo sentimiento patriótico, después de todo eran tiempos de paz y sería divertido pasar un tiempo en el oriente ecuatoriano. Pero poco sabía él que su aventura sería muy diferente.
Luego de una corta preparación militar se encontró en el medio de la selva, junto al río Pastaza en una remota y humilde guarnición llamada "Huachi". Jorge era un buen soldado y su picardía y buen humor le ganaron pronto la simpatía de sus compañeros y de su joven sargento. La vida en la frontera se volvió cada vez más difícil, al cabo de unos meses la comida escaseaba, los refuerzos y suministros nunca llegaron y la incomunicación aisló por completo a los jóvenes soldados. Sin embargo continuaron con sus tareas y labores de vigilancia, a pesar de estar también gravemente afectados por el paludismo y la desnutrición.
Mientras tanto, enfrentamientos entre tropas peruanas y ecuatorianas se daban en diferentes sectores de la frontera, el Perú avanzaba posiciones hacia el norte. Jorge y sus compañeros no tenían idea de lo que estaba sucediendo y lo que pronto llegaría donde ellos.
El 12 de agosto de 1941, fueron atacados por una numerosa tropa peruana, poco pudieron hacer. La mayoría de ellos murio sin poder armarse y el resto se defendió valientemente por unas horas. Jorge fue tomado prisionero junto con los otros sobrevivientes. Solo ahí se enteraron que estaban en guerra desde hace algunos meses.
Su recuperación fue larga y tediosa en un hospital de Iquitos, pero Jorge nuevamente utilizó su carisma para hacer amigos, inclusive del lado enemigo. Lo cuidaron y ayudaron a permanecer ahí la mayor cantidad de tiempo para no ser trasladado a los calabozos con los demás prisioneros.
Mientras tanto en Ecuador, Jorge había sido dado por muerto. Su familia lo lloró, enterró simbólicamente y enlutó.
Varios meses después Jorge y los demás prisioneros fueron liberados y regresados al Ecuador después de las negociaciones de los países garantes y con la firma del tratado de Río de Janeiro en 1942.
Jorge llegó a casa ante el asombro de sus familiares y amigos… nuevamente volvió a la vida.
Jorge León Chávez murió a los 83 años, el 2 de abril del 2006 en Quito. Su nombre consta hasta hoy en el monumento a los caídos en combate en "la invasión peruana de 1941".